La BICeBé en los ojos de Maximilano Vittor

“A veces uno no cae, a veces uno no entiende. La percepción se revela limitada cuando todo lo que nos rodea es mucho de todo, cuando no hay espacio para nada más pero aún así queremos aprovechar hasta el último instante, conocer hasta la última persona, agradecer hasta la última palabra inspiradora.

Me habían dicho que a la BICeBé | Bienal del Cartel Bolivia :: Biennial of Poster Bolivia no la entendés hasta que la vivís. Y había visto cómo la gente que la visitaba volvía distinta, rebosante, revelada. Por eso fue que cuando llegué mis expectativas eran altas: estaba esperando vivir algo nuevo, superador de todo lo que conocía, difícil de poner en palabras.

Lo que me encontré fue, como todo lo que está destinado a perdurarnos en la memoria, algo que no entendí. No lo entendí cuando llegué, no lo entendí durante esos 6 días de intensidad y no lo entiendo todavía hoy, una semana después. Fue, ahora que lo pienso, la misma sensación que tuve cuando visité por primera vez La Paz: experimentar una sensación idílica de estar en una ciudad improbable donde pasan cosas imposibles.

Intentar encontrar el qué, el cómo y el dónde de todo lo mágico que pasa durante la Bicebé sería una tarea necia y sin sentido. Me parece mejor dejar que el sentimiento me abarque y se asiente, en un proceso que llevará seguramente meses. Sí puedo decir que la sensación que me domina hasta el día de hoy es la de gratitud: hacia la vida, hacia el diseño, hacia las ganas de hacer, hacia el amor por lo que se hace. Dicen que somos lo que hacemos con lo que nos pasa; creo además que somos todo aquello que nos pasa y por eso siento el privilegio de ser parte de ese organismo arrollador que cobró vida a 3600 metros de altura y que me acercó a tanta gente hermosa.

Párrafo aparte para lo concreto: la organización del evento, las ganas de los voluntarios, la disposición constante de Pablo para ayudarnos y, más importante aún, su disponibilidad perpetua para sorprendernos, intercambiar y enriquecernos. Gracias gigantes a Susana, no ya por darme la posibilidad de participar en este, mi primer evento de este tipo, sino por su búsqueda constante en pos de la agitación, el ardor y la sed de los más jóvenes.

Y por último qué decir de Mel y Mariaelena y de toda la simbiosis que de pronto nos descubrimos, que brotó natural y caudalosa y que nos dominó más allá de nuestros temores, voluntades y configuraciones. Las mejores construcciones son esas que se dan por sorpresa y que superan todo lo que podíamos suponer esperar.

A fin de cuentas no caer ni entender es hermoso, y es todo lo que deseo de aquí en adelante para cualquiera. Que la vida nos desborde a cada rato y que, sobretodo, la moneda caiga siempre a favor de luchar por los sueños.

Aguante todo.
Maxi”

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